VIAJES

Quizás las llamemos flores silvestres, o margaritas, o no tengan ni nombre. pero ella sólo sabe que es una flor, porque la naturaleza le otorgó ese regalo.

Ella vive como una flor, porque no sabe hacerlo de otra forma.

Despojarse de toda etiqueta es necesario para saber quiénes somos.

Creo que los únicos miedos son a mirar de frente lo que somos, sin definiciones, y simplemente, aceptarlo. Y para eso, muchas veces sobran las palabras.

 

IMG_5756

El tiempo del amor

Muchas veces me pregunto para qué sirvo, tengo muchos papeles, madre, hermana, hija, secretaria, amiga, pero entre tantos personajes, mi auténtico yo se pierde.

Me pregunto para qué sirvo o qué he venido a hacer en esta vida, estoy aprendiendo creo, la verdadera finalidad de ello. Cada día recibo una lección, cosa que agradezco a la vida.

Pero lo que más me da vueltas por la cabeza y desde hace muchos años, es el amor.

Me muero por escribir sobre él, me muero por vivirlo, por dejar que me invada cada una de mis células.

Ahora he entendido que vine a esta vida para aprender sobre el amor incondicional. Empecé desde 0. Yo no me amaba, más bien, ni me soportaba. He vivido muchos años con esa sensación. Me busqué y atraje muchos personajes que me reflejaban lo que yo sentía por mí misma. Hasta que lo entendí. Mi primer amor, el que necesitaba más era el que me debía a mí misma.

Aún me cuesta relacionarme, creo que por eso, sólo me abro en el blog y con contadísimas personas, pero algo ha cambiado dentro de mí. Me he perdonado, por todo el daño que me he hecho y el que he permitido que me hicieran, me he aceptado tal como soy, he dejado de juzgarme, aunque sigan saliendo los viejos patrones, pero ahora los distingo más rápido y les vuelvo a dar las gracias, pero los devuelvo a dónde vinieron, al mundo del miedo.

Me doy cuenta releyéndome que a veces, casi siempre, he escrito desde la mente, como si supiera algo, pero era porque tenía miedo y la mente te hace creer que tus corazas son tus juicios, pero no…así que a partir de ahora voy a escribir desde el corazón. Siempre tuve miedo a las críticas, a los juicios, porque básicamente, me los creía y más cuando venían de personas a las que quería. Para mí los demás siempre han estado por encima de mí y por tanto, sus palabras para mí eran casi como una Biblia.

Creo que ya bastó, se acabó creerme a los demás, sin escuchar antes a mi corazón.

Amo al amor, por encima de todo, me da igual, las caras que tenga, cómo se expresa o a través de qué…amo cada momento de la vida en que se siente el amor en la piel (y no hablo de sexo), yo siento en esos momentos, como me traspasa  recorriendo cada parte de mi cuerpo y nada, absolutamente nada, tiene punto de comparación con eso.

En esos momentos, a veces, me parece ver como el amor lo invade todo. El tiempo se para. El aire se vuelve más puro. Las palabras se vuelven sagradas, en esos momentos, las palabras parecen grabarse como un tatuaje en la piel, pero en la piel del corazón.

La verdad es luz y la mentira es negra y ves como sale por la puerta, acorralada, porque no tiene espacio en ese paraíso.

Sí, tengo una persona a la que amo con todo mi ser y que me hace sentir todo eso, pero no estoy con ella. Y cuando veo a los demás que tienen la oportunidad, cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo de sentir algo parecido y no lo aprovechan, entonces el mundo se me hace un poco duro de llevar, no por envidia, sino porque el tiempo del amor se va agotando y nadie parece verlo.

 

IMG_5865

 

 

 

 

LIBERTAD

 

Lo pasé mal la mayor parte de mi vida, pero ya he dejado de culpar, antes lo hacía a los demás y a mí misma también, por supuesto. Me castigaba por no saber, por mis errores. Pero ahora tengo muy claro que todo aquello lo creé yo, consciente o inconscientemente, no lo sé. Pero desde que dejé el disfraz de víctima ahora ya no hay personas en mi vida que me maltraten. También aprendí que eso era lo que hacía conmigo misma, a todas horas, por eso, la vida me llevaba todas esas situaciones para verme reflejada, pero yo no veía suficientemente bien, ni entendía. Sólo me esforzaba en sobrevivir.

Me costó entender, pero ahora empiezo a hacerlo y por eso mi intención es compartir mi experiencia para que quizás de alguna forma, en algún momento servir de ejemplo de que sí se puede salir de relaciones de maltrato, de los demás y de uno consigo mismo.

Hace unos días que he empezado a meditar. Sí, me cuesta, pero cada vez, lo disfruto más. Ser consciente del tipo de pensamientos que se tienen hace que el amarse a uno mismo sea más fácil.

Te das cuenta que la mayoría de esos pensamientos, porque la mente se vuelve loca cuando la intentas acallar, pues son para con los demás, de lo que tienes que hacer, de lo que te hicieron los demás, de los miedos que tienes, etc.  y ver eso, te ayuda a entender, que lo único que tienes es el presente. Que lo que verdaderamente puedes hacer, es amarte y soltar, porque todo eso que te llena la mente son simples pensamientos y juicios que lo único que hacen es no dejarte ser feliz. NO te dejan vivir el momento. O te llevan al pasado o al futuro. Y en esos lugares nunca está la solución.

Estos dos últimas veces que he meditado, hay un momento, cuando ya me canso de ver pasar a los pensamientos, porque eso es lo que se debe hacer, verlos y dejarlos ir, es que llego a un punto en que no puedo notar el límite de mi cuerpo. No sé si le pasa a alguien, pero siento como si yo, mi ser, formara parte del todo, que no hay separación entre mi cuerpo y lo que me rodea. Existe la unidad.

Cuando meditas y consigues cierta relajación eso te ayuda a conectarte con quién eres, esa que te está esperando y al soltar, al dejar de escuchar a la mente, al ego, entonces tu alma puede empezar a hablar y a decirte al oído lo mejor para ti. Cuando oigas eso, confía y ve hacia allí, pase lo que pase.

Me he desviado del tema, pero sólo pretendía demostrar que siempre hay una salida, esta es la mía pero cada quién tiene la suya, sólo hace falta confiar. Que nadie te haga creer que no hay salida, porque sí la hay.

A veces el alma también te habla a través de otros, de mensajes que lees y yo, estos días sólo recibo que la vida son decisiones y que amar es una de ellas.  Es algo que hace meses que siento así, digan lo que digan los demás, opinen lo que opinen, me juzguen o no, todas esas opiniones son suyas.

Escoger una estrella, (porque todos somos polvo de estrellas), amarla y ser fiel a lo que tu voluntad de amar ha escogido. Esa es mi libertad.

IMG_5973

 

 

PERMITIR

Permitir

A la vida no se la puede controlar.
Trata de acorralar a un rayo,
o de dominar a un tornado.
Detén a un río y creará un nuevo cauce.
Resiste y la marea te hará caer.
Permite y la gracia te aupará a un nivel superior.
La única seguridad reside en dejar entrar a todo:
lo salvaje y lo débil; el miedo,
las fantasías, los fracasos y el éxito.
Cuando la pérdida arranca las puertas del corazón,
o la tristeza encubre tu visión con desesperanza,
La práctica consiste sencillamente en soportar la verdad.
Si escoges abandonar tu forma conocida de ser,
Todo el mundo se revela ante tus ojos nuevos.

Poema “Permitir” (Allow) de Danna Faulds

 

Después de mucho leer y escuchar, de mucho preocuparme por todo, absolutamente todo lo que estaba a mi alcance y lo que no, de pretender ayudar y ayudarme, de desear cambiar y luchar para conseguir, me he dado cuenta que no sé. Que no sé hacer nada de todo eso y creo que haya conseguido lo que haya conseguido tengo más que agradecer a la ayuda externa que a lo que yo haya hecho o no. Así, que, voy a confiar de una vez por todas en la vida, porque ella sí sabe.

Gracias a Mabel Katz “El camino más fácil” Mabel Katz, lo he entendido o no, porque ya no me importa entender. Sólo quiero soltar. Salir de mi zona de confort, cosa que antes me daba mucho miedo, pero ahora es algo de lo que tengo ganas.

Tengo ganas de vivir, sencillamente eso, soltando, confiando.

Y bueno, he pensando que aunque para mucha gente sea algo muy común, nada extraordinario, voy a enfocarme explicando lo que siento en este momento de mi vida, en salir de golpe de mi zona de confort.

Hace cuatro años estaba en un proceso de separación muy doloroso, llena de miedos e inseguridades. Actualmente, en 20 días nos vamos con uno de mis hijos, mi hija concretamente, a un viaje a Nepal de más de 12 días.

Por primera vez voy a separarme tanto tiempo de mi otro hijo, aunque él tenga 19 años. Es mi segundo vuelo y además tan lejos. Vamos a un país desconocido, con casi lo puesto. Mi situación no es nada segura, ni laboral ni económicamente, porque además a la vuelta, cambiamos de ciudad.

Pero ahora el miedo, tiene otras caras y las voy a aceptar todas y voy a confiar en que la vida nos sostiene.

Suelto, ya.

IMG_5238

 

 

 

 

 

 

Cambios

Los paisajes cambian cuando entra un elemento nuevo en él, porqué se considera malo que las personas lo hagamos cuando entra  alguien en nuestro  corazón?. 

Mi  empeño es ser auténtica, conocerme al máximo y así poder ser honesta conmigo misma y los demás.

Pero cada día cambio, no mido si a peor mejor. Sólo sé que cambio, aprendo, me adapto. Sí, intento adaptarme a quién amo, me encanta saber lo que necesitan, qué les duele y qué no, qué les gusta y qúe no. Buscar la forma de proporcionarles un poco de felicidad, aunque sé que la que ellos no se puedan dar yo nunca la conseguiré, pero esas pequeñas cosas me hacen feliz, mucho más de lo que ya soy. 

Quizás sea soberbia, no lo sé, pero yo prefiero llamarlo amor.

Y lo llamo amor, porque aprendo de ellos y de él, porque él ama así, dándome lo que cree que necesito y aunque no sé da cuenta que lo único que necesito de él es su sonrisa, él ama así y para mí no hay nada comparable a eso. Y quiero cambiar cada día con él y por él. Quiero ser una yo distinta cada día, creciendo a su lado, viviendo el amor y con amor.

Días

Hay días que parece que todas tus emociones se agolpan en tu interior, gritando que las sientas, esperando a que te des cuenta que están ahí, cansadas de esperar.

Te esfuerzas en buscar el conocimiento afuera, para ver cómo haces para que el miedo no te paralice, el frío no te duela, la ausencia no te queme, las lágrimas no te ahoguen, las risas sean sinceras, que la verdad sólo cure y la mentira sea de barro.

Pero da igual que no las quieras mirar, se te aparecen afuera, en forma de personas, de imágenes, las intuyes, las sientes y eso, a veces, aún duele más.

Así que te rindes y cansada de luchar, te dejas y lo sientes todo, el miedo, la ausencia, las ganas, la verdad y la mentira. Dejas que te atraviesen por dentro, porque ellas sólo quieren salir y respirar.

Y entonces te das cuenta de tanta humanidad, tuya y de los demás, y así, te amas un poco más, y amas un poco más y mejor a los demás. El perdón se vuelve tu mantra y la gratitud tu salvavidas.

Aunque duela, eso es lo único que te hace sentir vivo, porque sabes en tu interior que la vida sólo es eso, emoción tras emoción, nada compensa lo que te regalan, nada material, ninguna otra persona va a sentirlas por ti, aunque creyeras desde siempre que el amor del otro, te iba a curar. Esa sólo era una mentira más, más barro en tu propio lodazal.

El poder amar al otro sólo es un regalo y qué regalo, el más bonito de tu vida. El único. El único y mejor regalo que vas a poder recibir. Nada lo va a igualar, nunca. Y la emoción es la antesala del amor, sea cuál sea esa emoción, así, que ama a tus propias emociones para poder amarte a ti y al otro en plenitud y paz.

Aunque claro, eso creo yo y sólo escribo lo que soy, no me hagas más caso que a un simple noticiario, tu vida es tuya y la puedes y debes vivir como quieras y sientas.

 

13680399_632437380267413_1241334330548117473_o

 

 

SER ESPIRITUAL

He estado pensando en que quizás exista una sutil diferencia entre querer ser un ser espiritual y ser espiritual.

Me explico, si quiero ser un ser espiritual, es que inconscientemente no me acepto tal como soy, con mi ego, con mis errores y aciertos, no me gusta lo que soy por dentro y por eso pretendo cambiarlo buscando afuera un traje que me quede bien y ese traje podría ser, ser un ser espiritual, entre los muchos que podría haber escogido, porque ese precisamente, me permite no sentir lo que soy, sea lo que sea porque creo que siempre puede existir un mejor versión de mí mismo y eso sólo demuestra que en definitiva, no me acepto.

Pero ser espiritual, es tan sencillo como aceptar todo lo que soy, todo lo que siento, me acepto incondicionalmente, me guste o no lo que vea en mí.

Esa sutil diferencia hará que pueda vivir mi vida en paz desde dentro (aunque existan batallas a librar) o en una continua búsqueda fuera de mí.

IMG_5589

MI AMOR

Hay cientos de personas que tienen conocimientos valiosos, de las que aprender y cientos de técnicas de autoconocimiento, otros cientos más de academias, organizaciones, asociaciones, técnicas, manuales, libros, eventos, etc.

Y mi intención no es la de enseñar a nadie, porque de lo único verdaderamente consciente que soy es que cada día aprendo algo nuevo y eso sólo significa que no estoy en disposición de enseñar nada a nadie.
Pero hay algo dentro de mí que me dice que escribir, que plasmar mis pensamientos o emociones, es bueno, no sé si para mí, para quién me lea si es que lo hace alguien o en definitiva, para qué?, pero siento que hacerlo es lo mejor.
Algo que estoy aprendiendo es que tampoco es necesario encontrar respuesta a todas las preguntas, porque además quién tiene la potestad de decir cuál es la más verdadera de todas?. No será todo algo demasiado subjetivo?
Pero bueno, de lo que tenía ganas de escribir hoy es más de lo mismo, de cómo amarse a uno mismo o una misma o sólo de amor.
Se habla mucho del amor romántico, pero no voy a culpar toda esa información que se nos da, desde las películas, la educación cultural, los mensajes publicitarios, todo eso que se nos “vende” como amor. No, no voy a atacarlo.
Yo viví muchos años creyéndome que ese tipo de cosas, actitudes, comportamientos eran signos de amor. Pero sólo necesitaba aprender, aprender que eso servía básicamente para suplir mis propias carencias, mi incapacidad a la hora de amarme a mí misma.
Pero emprendí ese viaje interior y cada día, hago algo para conocerme un poco más, para perdonarme, aceptarme y así amarme mejor, porque sí, creo que el amor es algo que se puede mejorar, esa es la verdadera esencia del amor. Para mí, a cada momento al amor se le puede conocer algo nuevo, te da una nueva oportunidad para mirar distinto, para darte cuenta que había nuevo a explorar y por tanto a experimentar y vivir.
Y cuando eso lo disfrutas haciendo contigo misma, te das cuenta que cuando lo haces con otro ser humano, es porque realmente también le amas y no es carencia, es sencillamente, amor.
No esperas que esa persona te llene vacíos, porque esos vacíos te has encargado tú misma de rellenarlos, sabes qué quieres y cómo lo quieres y soy yo misma quién me proporciona esa felicidad que antes siempre busqué afuera.
Y aunque esa persona no cumpla las expectativas del típico amor romántico que se espera de ella, a ti eso no te importa para nada, sólo agradeces que sea tal cuál es y que la vida te regale la oportunidad de disfrutarla el tiempo que puedas de la forma más auténtica que existe, siendo los dos completamente libres.
Quizás parezca complicado de entender, pero para mí se ha vuelto tan sencillo que lo complicado para mí es explicarlo, por eso, no lo comparto con casi nadie, sólo aquí, porque éste es mi lugar, el mío propio, ajeno a los juicios de los demás.
Por mi parte, amar así y amarle a él me hace sentir felicidad pura, no necesito buscar afuera, ni a nada ni a nadie más, me encanta ser fiel, no porque es lo que se espera que seas cuando amas a alguien, sino porque es lo que yo elijo, porque me siento completamente libre, sin miedos de ninguna clase.
Amar así me hace sentir libre, empiezo a sentir que esos vacíos que creía tener, no eran más que oscuridad que esperaba ser llenada por mi propia luz.

EL PESO DEL DOLOR

El miedo pesa? El dolor pesa?

No lo puedo demostrar científicamente, pero puedo compartir mi experiencia.

El miedo empieza de repente, como algo inesperado, algún hecho que te hace daño porque precisamente nunca esperabas que alguien te hiciera algo que tú nunca harías al otro. No sabes que existe esa sensación, porque vives tranquila en tu mundo, desde tu vida, pero algo ocurre y notas como se rompe todo eso que te hacía sentir segura, es algo que te lleva a empezar a experimentar sensaciones de frío, el frío de la soledad, porque empiezas a sentirte sola, extraña, diferente, te han hecho daño y nadie salió en tu defensa. Y tú, en tu inocente ignorancia, crees que como hiciste algo malo, se te castigó.

Y ahí empieza el viaje, es como adentrarse en un lodazal, no ves el fondo y nunca sabes si el siguiente paso que vas a dar, te hará caer hacia lo desconocido. Pero la vida te empuja a seguir andando, pero cada vez, la inseguridad es mayor.

Empiezas a buscar afuera, personas que parezcan igual de inseguras que tú y no encuentras, eso hace que te preguntes si el problema es tuyo y te lo crees, pero lo único que se te ocurre hacer es culparte por eso, por sentirte insegura e incapaz de salir de esa situación, de esa sensación que parece que te ha invadido por completo y que sólo te sucede a ti porque sencillamente, te equivocaste y los demás, no.

Te empiezas a poner capas encima, física y emocionalmente. Tienes miedo que toda esa seguridad que pareces ver afuera también te ataque. A veces lo hacen y eso es motivo para seguir poniéndote más capas, una tras otra, para intentar que no lleguen a tu corazón, porque sabes que tú eres eso, tu corazón, y sólo le tienes a él.

Optas por entregárselo a la primera persona que parece mostrarte comprensión, crees que ella te curará, te sanará esas heridas que tú eres incapaz de sanar.

Pero la vida es sabia y sabe que esa NUNCA es la solución, pero tú lo desconoces y lo intentas una y otra vez, mientras crees que la fortaleza es resistir los golpes, porque en tu interior, crees que te mereces que te castiguen, porque aún recuerdas cuando te equivocaste.

A medida que pasan los años empiezas a sentir que te acompaña una fiel compañera, la ves en tus ojos, pero no la quieres mirar. Sabes que está mal, que nadie quiere unos ojos tristes. Ni tú misma tampoco, por eso, pretendes esconder esa tristeza muy adentro y sigues con tu idea de taparla con capas, de comida, de miedo, de soledad, de frío.

Acabas todos los días acurrucándote en la cama, sintiendo la manta que te protege, porque sabes que también intentaste, la autocompasión, el juicio ajeno, hasta la bebida te sirvió para intentar olvidar, pero no, no te puedes escapar de esa sensación de vacío.

Pero ella sigue estando ahí, en tu interior y es tu tristeza, esperándote. Esperándote en tu vacío a que vayas a por ella, a que la aceptes y la ames.

Pero no la quieres ver, creo que es porque le sigues teniendo miedo, aún sigues creyéndote que te mereces ser castigada, porque te equivocaste y lo sigues haciendo y por eso crees que si la aceptas, vas a seguir recibiendo castigos.

Te conviertes en tu máxima autoridad crítica, sabes que quieres hacerlo bien, con todo el mundo, deseas no volverte a equivocar, te auto convences que eres buena, oh sí, eres buena, lo intentas con todo el mundo, pero siempre te olvidas de alguien. Y ese alguien eres, tú misma. Te olvidas de ti. El simple hecho de exigirte de esa forma, ya te está dañando. Te juzgas si no haces, te juzgas si haces, si te proteges debajo de la manta, si te esfuerzas por cambiar, pero cambiar el qué, a quién? porqué?. Es porque eres soberbia y te crees que sabes la solución para todo el mundo, pero luego, te das cuenta que no sabes absolutamente nada y vuelves a criticarte por ello.

Y así, el pez que se muerde la cola y nada cambia, tu miedo y tu tristeza siguen ahí y tú, intentando buscar excusas para no mirarte simplemente a los ojos y decir, con toda la sinceridad del mundo, SÍ ME EQUIVOQUÉ, ME EQUIVOCO CADA DÍA Y SEGURAMENTE ME SEGUIRÉ EQUIVOCANDO EL RESTO DE MI VIDA, PERO SE ACABÓ, VOY A AMARME SIN CONDICIONES, así, sin más. Voy a abrazar a mis miedos y mis tristezas y les voy a decir, que no pasa nada, que igual que si fueran mis hijos, las aceptaría si fueran de ellos, las amaría igual, las miraría igual y seguiría mi vida orgullosa de ser lo suficiente valiente como para mostrarlas al mundo, tal como acabo de hacer ahora mismo.

Sin más culpas, sin más miedos a las represalias, sin miedo al dolor, aunque tengan que haber más acusaciones, represalias o dolor, ahora sé que soy yo la única que me voy a perdonar, sólo yo puedo curarme, porque es mi amor hacia mí misma la única medicina posible, yo fui la enfermedad y yo soy la cura.

Nadie tuvo la culpa, nunca, de nada.

AMANDO

Podría hablar mucho de lo que significa para mí ser madre, pero mejor otro día. Lo que en realidad necesito aprender es sobre la futura condición de madre que puede llegar a tener algún día mi hija.

Doy gracias a quién me enseña a que sea ante todo, una persona libre, honesta, bondadosa. Porque no es lo mismo hacer a un hijo que educarlo, sé que es demasiado obvio, pero necesitaba recalcarlo. Para enseñar a alguien libertad, honestidad y bondad, todas esas condiciones deben salir de uno mismo.

Trabajar en nosotros mismos eso, para después poderlo compartir e indirectamente, mostrarlo, como camino de vida.

Ser madre para mí, implica eso, aprender libertad, honestidad y bondad, para poder predicar con el ejemplo.

Pero da igual, si eres madre, padre, biológico o no, aunque no lleves su sangre, ser “madre” implica ser y compartir, dar y valorar, renunciar y obtener, pero para mí la más importante, es que desde esa condición he entendido el significado de la palabra GRACIAS.

La repito cientos de veces a lo largo del día, a veces, reconozco que debería repetirla más, porque tengo miles de motivos para darlas, pero se me olvida, aunque, luego siempre hay un motivo más. Se la digo a la vida y a esa persona, que está en mi alma y en mi corazón, que no me pide y siempre me da.

No hace falta ser madre para amar, ni amar como una madre, para mí, tan sólo falta amar, amar de verdad, desde esas tres condiciones, libertad, honradez y bondad. Quizás exista un adjetivo, que para mí engloba a esos tres significados y es “incondicional”.

Así quiero amar, así siento que me aman, así aprendo a amar, así deseo que mis hijos, amen. Sólo así, sueño que amen, a ellos mismos y a los demás, INCONDICIONALMENTE.